Una buena salud mental es sin duda alguna uno de los más grandes dones que puede tener un ser humano.
La salud mental equivale a un bienestar emocional y a un rendimiento óptimo de las capacidades personales.
Cuando un conflicto no es resuelto en forma adecuada, provoca una frustración. La frustración puede desencadenar conductas agresivas o evasivas, provocando mecanismos mentales de defensa negativos como inseguridad, angustia, culpa o resentimiento y estos mecanismos desajustan el equilibrio mental, emocional y físico de las personas.
Todos podemos ser aún más equilibrados, entusiastas, saludables y realizadores, si fortalecemos nuestra salud mental.
Blanca Vega